jueves, 24 de noviembre de 2016

Diseño de corona procesional para Mª Stsma. de la Amargura de Huelma. Año 2016.



                                 Diseño de la Corona Procesional de
María Santísima de la Amargura de Huelma.


A la hora de proyectar una corona, tal y como la concepción de ella tenemos los cofrades, el estilo que impera es el barroco. Canasto, imperiales y ráfaga fueron definidos a partir del siglo XVII y complicados en su diseño y estructura desde entonces. El atrevimiento de este diseño consiste en crear una presea para la Santísima Virgen que guiñe sin rubor a la fabulosa Iglesia Parroquial de la Inmaculada Concepción, síntesis manierista fuertemente influenciada por la huella de Andrés de Vandelvira. La Parroquial de la Inmaculada Concepción es el mejor patrimonial de la población y acoge canónica y espiritualmente a la Hermandad y a la devoción a la Santísima Virgen de la Amargura.

Tal referencia estética no podía pasar desapercibida y daba la oportunidad de crear una pieza alejada de la concepción clásica de la corona barroca; es por ello que se decide actuar mediante el lenguaje manierista, acaso acercándose a los gustos cofrades con la proposición de una corona manierista evolucionada hacia el protobarroco. Por ello, la siguiente pieza asume como suyas las aportaciones estéticas e iconográficas de la Iglesia y bucea en un periodo artístico muy poco conocido en las artes cofrades y ciertamente novedoso.


Desarrollo formal de la Obra.


La pieza responde al manierismo; ha de casar con el abrazado Barroco de la Hermandad y por ello pretende es una evolución hacia el Barroco. Puede considerarse como una obra de tránsito y sus adornos así como todo el contenido iconográfico es fiel al estilema de Vandelvira.

El cuerpo central nace de un aro que se desarrolla mediante una faja de cartuchos que recuerdan los trabajos plateros del Barroco inicial. Se escoge la decoración auricular por ser deudora de la platería manierista de forma que guarde el conjunto, el mismo criterio decorativo que no es otro que el de rendir un tributo a la fabulosa arquitectura parroquial.

A renglón seguido nos encontramos con el canasto con forma hexagonal de donde nacen los pinjantes perlados y que guarda seis espacios directamente extraídos de la molduración parroquial. Cada uno de estas capillas guarda una simbología concreta: las Hermandades de Huelma. Toda la Semana Santa de la ciudad queda extractada mediante los símbolos propios de las tres Dolorosas que procesionan por sus calles, presidida en la capilla central por la iconología de la Santísima Virgen de la Amargura y flanqueada por los de la Virgen de los Dolores (el corazón traspasado por los puñales) y de la Esperanza (el ancla) mientras que en la zona trasera de la misma, las otras tres Hermandades llevan la heráldica que le es propia y que hace referencia al resto de Cofradías que conforman la Semana Santa Huelmense.

Cada capilla queda dividida por la acción tenante de una pareja de ángeles alados encargados de sostener las filacterias voladas en torno a una piedra de amatista, color propio de la Hermandad de Jesús Nazareno y María Santísima de la Amargura. Este recurso de tonalidad se repetirá 34 veces, recorriendo el canasto, los imperiales, la ráfaga y al fin, realzará igualmente la cruz que preside y corona todo.

La arquitectura, molduración e interpretación de vanos propios del manierismo que impone Andrés de Vandelvira en su obras, alza su vuelo sobre el canasto y configura una conexión del diseño hacia los imperiales, que se inspiran en estilizados pinjantes que comienzan con máscara angélicas tan propias de la decoración antropomórfica del Renacimiento.

La ráfaga se articula rítmicamente mediante doce tarjas ovaladas y once juegos de cartelas encargadas de soportar los rayos, alternados a bisel y flamígeros. Las doce tarjas, muy arquitectónicas, acogen los bustos de medio perfil, tal y como la estatuaria decorativa manierista solía emplear, de los Doce Apóstoles, que igualmente cabalgan en la decoración de las bóvedas vaídas y en las pechinas de la Parroquial. Por el contrario, los once juegos de cartelas, disimulan una bóveda vaída extendida y bajo ellas, los ángeles alados que son propios de vanos y óculos de la Iglesia de la Inmaculada de Huelma.

El conjunto se airea y toma proporciones mediante las doce estrellas, muy clásicas, de cinco puntas, que alternan con 11 flores de lis, arma de la Casa Real española, indispensable en la configuración de la corona protobarroca como la que nos ocupa.


Compendio Iconográfico:


*Los seis símbolos heráldicos de las Hermandades de Penitencia de Huelma.
*Los doce Apóstoles que campan en bóvedas y pechinas de la Parroquial.
*La amatista como reflejo tonal del color propio penitencial de la Hermandad.
*Ángeles alados y ángeles corpóreos y tenantes del estilo de Vandelvira.



Epílogo.


Esta Corona es un tributo por partida doble a la Semana Santa huelmense y a la capacidad expresiva y espiritual de la Iglesia Parroquial de la Inmaculada Concepción. Pretende ser novedosa dentro de su concepción, habida cuenta que su lenguaje decorativo se distancia del adorno barroco reiterado y extendido y constituye una presea liviana y etérea que subraye la Realeza de la Santísima Virgen de la Amargura de forma grácil, teniendo en cuenta sus perfiles y sus expresiones faciales.



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