martes, 25 de enero de 2011

Presentación del cartel de XXV aniversario de la Hermandad de Pasión de Motril

Noticia extraída del blog de José Santiago


"Todo un lujo de cartel para la Conmemoración del XXV Aniversario de esta joven Hermandad motrileña, y su disertador D. David Rodriguez Jiménez-Muriel puso la apertura de los actos a la altura que se merece dicha efeméride en el Santuario Jubilar de la Patrona. El autor de la obra D. Alvaro Abril , ha sabido dar creación a un azulejo de tipo antiguo en azul y amarillo que plasma un primer plano de la majestuosa obra de Barbero Gor sobre el lienzo."





Fragmento de la presentación del cartel a cargo de D. David Rodríguez Jiménez-Muriel:

En unos días el cartel anunciará al mundo cofrade motrileño que la Hermandad de Pasión, ave fénix sobre las cenizas de la desidia y la maledicencia, está celebrando un Aniversario pionero, único y equilibrado. Un Aniversario diseñado para que de ahora en adelante, sea el futuro el puerto donde atraquen los veleros de devoción y de cultura de sus hermanos. Un Aniversario donde primará la formación y los cultos. Un Aniversario que sirva para afianzar la peana de lo cofrade que tiene ya la Cofradía diseñada. El cartel es tan innovador como en su día fue, aquel lejano Lunes Santo, ver a un Cristo exhibiendo la púdica y perfecta desnudez que lo hacen pieza de arte que conmueve y que se unge de piedad. Un cartel antiguo y con ese sabor añejo que un día tuvo la pequeña hornacina de la Virgen del Carmen de la estrechez del Manjón, y que la abulia de esta ciudad dejó que se perdiera. Un cartel con las mimbres de la cerámica vieja, a cordel y cuerda, vidrios viejos como aquellos de la Calle Comedias para el Señor del Soberano, y que de nuevo, Motril dejó expirar y cambió por una litografía ñoña. Cartel este que sabe a las cruces vidriadas que hubo en nuestras calles. A los zócalos de las capillas que se perdieron; a los azulejos devocionales que mal contamos por nuestro urbanismo. Cartel que se empeña en traer la estampa perfecta y definida de un Cristo que es Mesías y es Maestro, que es la muestra más perfecta de la armonía escultórica y que ha sustentado a una Hermandad que tiene mucho que decir en 25 años que tiene a sus espaldas, y más que dirá en un futuro.


            El cartel es su autor. Creativo, innovador, exigente, preciso y original. Es el que lo ha ideado y lo ha llevado al lienzo. Álvaro Abril insulta con su juventud y deja en los cueros del arte a pretenciosos artesanos a los que ya ha superado diestramente. Lo definí un día como un humanista cofrade del siglo XXI, capaz de vestir, dibujar, diseñar, esculpir y pintar. Capaz de idear a la perfección una hermandad y dejando de lado las lisonjas del dinero, porque más le llena hacer y aportar que poner la mano del limosneo. Álvaro Abril Vela, es un granadino de Motril, o un motrileño de Granada, altruista, generoso y con una condición decimonónica del arte y de su trabajo; donde lo llamen estará presto a la colaboración, y sabe interpretar a velocidades vertiginosas el espíritu de una obra, como este Cartel, que en los trazos exactos de la Imagen del Señor de Pasión, ha sabido sin alardes, ni vericuetos estultos, traer todos y cada uno de los días de estos 25 años de vida de la Hermandad. Porque no es otra cosa que su Señor, que su Cristo, que este Nazareno vacilante y vencido por la cruz que se levanta tres veces y cuantas hagan falta y que llaman Maestro. Él es toda la Hermandad y el ejemplo más perfecto del término. Y Álvaro Abril, desde la antropocéntrica condición de creador versado, ha sabido, con la elegancia natural de su dibujo perfilado y su paleta cromática ajustada al sabor vetusto de lo cerámico, colegir en la obra todo lo que es esta Hermandad. En el tamaño del lienzo, y nada más que ahí, cualquiera que mañana vea el cartel anunciador del Aniversario, sabrá que sus cofrades no pueden más que sentirse devocionalmente llenos de Pasión, porque para eso, Él es el Maestro:

Con lo fácil que sería
que en nuestra Semana Santa
la única voz que se oyera,
la única boca que hablara
fuera la del que es Maestro
y las demás se callaran.

Con lo fácil que sería
poner en pie su enseñanza
y crecer con el ejemplo
que en este mundo dejara
siguiendo el limpio precepto
de amor sin freno ni pausa.

Con lo fácil que sería
servir y no mandar nada;
buscar el anonimato
y guardarnos la medalla
cainita y protagonista,
gastada, de tanto usarla.

Con lo fácil que sería
no sostener esa vara
vanidosa y pretendida,
tan mentirosa y dorada
y no buscar en el cargo
estrambóticas palmadas.

Con lo fácil que sería
que el cofrade se mostrara
hermano de sus hermanos
y en su cofradiera casta
fuera ejemplo para otros
sin maneras farisaicas.

Con lo fácil que sería
no anhelar nunca la fama…
…sí el bien de la Cofradía.
Y volcarse en cuerpo y alma
en crecer junto a los tuyos
sin las hipócritas chanzas.

Con lo fácil que sería
no clavar en las espaldas
de tus hermanos cofrades
las cainitas puñaladas
y buscar con el diálogo
el lugar de la esperanza.

Con lo fácil que sería
que la sagrada palabra
que a nosotros nos designa,
nos encamina y nos marca
y se pronuncia “Hermandad”
la cumpliéramos sin falta.

Con lo fácil que sería
(y confío en que se haga)
sea Pasión y Amargura
el ejemplo donde valga
la pena hacerse cofrade
de nuestra Semana Santa.


No hay comentarios:

Publicar un comentario